Acabamos de cruzar Colombia... que pena que no teníamos más tiempo en este país tan hermoso! Entramos desde Venezuela por el noreste, y seguimos la costa Caribeña. Primero paramos en Santa Marta, y visitamos el precioso Parque Nacional Tayrona. Era el sitio perfecto para relajar despues de tanto tiempo dando vueltas por las junglas de Brasil y Venezuela!


Enseguida se notaba lo simpaticos y abiertos que son los Colombianos. En dos ocasiones distintos en Santa Marta, conocimos a Colombianos que nos invitaron a sus casas a conocer sus familias! Pero desgraciadamente teníamos muy poco tiempo, así que seguimos hacia "la joya de la corona" del Caribe: Cartagena de Indias.
Fue una ciudad muy importante durante el periodo colonial. Es donde se encuentra el puerto que se usaba para transportar la mayoría del botín de Sudamerica a España. Por eso, fue atacado muchas veces por piratas, y acabó rodeado por grandes muros protectivos, y una fortaleza imponente. El caso historico esta llena de casas y edificios coloniales, todos muy atractivos y en muy buen estado.





Tuvimos tiempo para probar el "Volcán de Lodo" antes de irnos... Barro caliente sale de debajo de la tierra y ha formado un pequeño volcán de 15m de altura. La gente se baña y te cura todos tus dolencias. (Aunque no me quitó la resaca, entonces aún no estoy muy convencido de eso...)

Después, nos marchamos a Medellín, donde la tia Bere de mi amiga Pilar nos recibió en su casa. Pasamos varios días con ella, y nos trató increíblemente. Junto con su hija y yerno, nos enseñaron toda la ciudad, y algunos sitios muy bonitos alrededor, como Santa Fé de Antioquia.
Medellín nos pareció una ciudad muy organizada, con muchas cosas bonitas para ver.

Bere es una pintora fantastica, especialmente teniendo en cuenta que solo empezó a pintar hace dos años!





Hicimos una visita a Guatapé, a dos hora de Medellín, donde subimos El Peñón para tener esta vista preciosa de la zona.

Me estoy cansando rápido de escribir este maldito blog, y tengo un buen vinito Chileno esperándome cuando termine. Así que voy a acabar diciendo que ahora estamos en Quito, Ecuador, después de haber subido por la Cordillera Andina en un mini-bus conducido por un gilipollas que pensaba que era una montaña rusa. Las vistas eran realmente chulísimas, pero solo conseguí sacar un foto de la experiencia aterradora...
