Saludos a todos!
Vamos a intentar resucitar este blog un poco, porque, a la hora de escribirlo, Rosa es más floja que un muelle de guita. Entre los dos, pretenderemos actualizarlo cada semana a partir de hoy. (Si la conexión de internet, estado de ánimo, y posiciónes de las estrellas lo permiten! :-) )
Entonces, aquí está un pequeño resumen sobre nuestro viaje desde la última vez que escribimos el blog...
Después de pasar unos diez días aguantando la lluvia en la Isla de Chiloé, Chile, nos marchamos en barco hacía el sur. Increíblemente, escampó mientras nos hacíamos a la mar desde Puerto Montt.

El barco Navimag tardó cuatro días en llegar a Puerto Natales, pasando por los canales Patagonicos, con paisajes preciosos en cada lado.


Quedamos con nuestro amigo Chileno, Adolfo, que había volado desde Santiago para dar una vuelta por Las Torres del Paine. Pasamos cinco días haciendo trekking por las montañas con las vista más increíbles que habíamos visto en nuestras vidas. Las mochilas pesaban un montón, y pensabamos varios veces que Adolfo iba a tener un infarto! Pero aguantó el ritmo, y al final se notaba que había mejorado muchísimo.



Próxima parada Ushuaia, la cuidad más sur del mundo! Una ciudad pequeña, cara y turística. Pero con montañas nevadas muy lindas alrededor, unas caminatas preciosas, y gente super maja.

Después elijimos no pasar unos 32 horas en autobús, y cojimos un avión hacía el norte. Pasamos unos días en Península Valdés observando leones y elefantes marinos, ñandúes, armadillos, etc. Con un golpe de suerte vímos a una orca cazando a unos leones marinos en la playa una tarde. Una experiencia inolvidable.

Luego cruzamos el país, y visitamos Esquel...

... Parque Nacional Los Alerces...

... El Bolsón...

... y, por fin, Bariloche! Quedamos con Eric y Silke, unos chicos que conocimos en Méjico para ir a escalar. Pasamos un día muy lindo, pero desgraciademente el tiempo no nos permitía quedarnos. Así que seguimos hasta Neuquén, dónde encontramos un poco de calor por primera vez en un par de meses!

Un viajero Argentino de Neuquén, Eduardo, nos invitó a comer con su familia en su casa.

Finalmente, seguimos a Buenos Aires, donde habíamos quedado con Juan,
nuestro amigo escandaloso de Albacete!
¡Uf! ¡Qué esfuerzo! Ahora voy a ir a comprar un látigo... a ver si puedo animar a Rosa un poco para escribir el siguiente blog...